Este año el hortelano participará con su obra “Las tres grandes tradiciones del estado de Oaxaca: 24 de diciembre, Noche de Rábanos y Guelaguetza”.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 22 de diciembre de 2017.- “Mi madre me llevaba en brazos a ese zócalo, desde que tengo uso de razón como desde los 13 o 14 años de edad, no era Noche de Rábanos, era una vendimia donde se vendía lechugas, rábanos y pescado para la vigilia del 24 de diciembre”, recuerda Don Florencio Serafín Muñoz, de 66 años de edad, y quien ha participado, desde hace cinco décadas, en una de las festividades más grandes de las y los oaxaqueños: La Noche de Rábanos.

FLORENCIO SERAFÍN (2)

Desde hace 50 años Don Florencio ha participado, de manera ininterrumpida, en esta festividad y este 2017 no será la excepción, pero con la alegría de recibir el apoyo y ayuda de su yerno, hijo y nieto, quienes también aportaran su talento para dar vida a la recreación de una de sus máximas obras: “Las tres grandes tradiciones del estado de Oaxaca: 24 de diciembre, Noche de Rábanos y Guelaguetza”.

“Estoy contento, porque estoy muy motivado, lo que nunca creo en el año pasado, la autoestima la tengo muy arriba, me siento muy bien, seguro de lo que estoy haciendo, tranquilo, sereno no estoy tenso, estoy trabajando bien, contento”, relató el Hortelano, quien desde los 16 años empezó a participar en este tradición oaxaqueña.

En su mirada, en sus manos y en su memoria hay un gran cúmulo de recuerdos, mismos que relatan toda una vida elaborando las figuras, que lo han hecho merecedor de todo tipo de elogios y por supuesto de los primeros lugares, como en aquella ocasión que se presentó por primera vez en la Noche de Rábanos y que además ganó con su obra denominada “La primer misa en Oaxaca”.

En su andar, ha visto y recorrido la evolución de esta festividad, que este año cumple 120 años de historia, así como las diferentes figuras que ha realizado, como las fiestas patronales que inician con un convite, las calendas, juegos artificiales, tirada de frutas, lunes de cerro, o como nace la Noche de Rábanos, que originalmente era un tianguis.

HORTELANO (1)

“Creo que son satisfacciones que se viven en la vida, no manejo orgullo, satisfacciones porque estas contento con lo que haces, con el desempeño, la creatividad de las obras que haces, siento yo que todo esto te hace ser mejor en el ámbito emocional para destacar y ser más hábil en lo que vas hacer”, enfatizó el artista desde su modesta vivienda ubicada en la agencia Candiani.

Don Florencio sabe que participar en esta festividad le ha dejado grandes enseñanzas “esto no es de pensar, es de hacer y actuar, porque yo digo que no solo es hacer, sino debe haber sentimientos, debes enamorarte del arte para que los demás lo vean, para que vean lo que sentiste”, dijo al tiempo de invitar a las nuevas generaciones a participar activamente en la preservación de nuestro legado cultural e histórico

“De repente sientes como cuando viene el viento, sientes de repente como que se sube y tranquilo, los nervios son como un animalito que quiere aventarse, y hay que decirle tranquilo, cálmate, así estoy yo con los nervios, no debo porque se pierde un poco de estabilidad”, finalizó el Hortelano.

Este año Florencio Serafín Muñoz relata que tendrá que llegar al zócalo de la ciudad desde las siete de la mañana, para empezar a lavar y preparar el rábano, figuras que han realizado desde el 19 de diciembre, pues se necesitan cerca de cuatro horas para montar y hacer los arreglos necesarios para que todo quede perfecto.

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