Con júbilo y hermandad, Oaxaca vivió la Octava del Lunes del Cerro 2026

En un ambiente lleno de júbilo y hermandad, el Auditorio Guelaguetza fue escenario de la Octava del Lunes del Cerro 2026, celebrada en sus emisiones matutina y vespertina, donde 29 delegaciones de las ocho regiones del estado compartieron su música, sus danzas y su alegría con más de 22 mil asistentes a lo largo de la jornada. Etnias originarias, comunidades mestizas y el pueblo afromexicano deslumbraron al mundo con sus bailes, sones, costumbres y festividades, en una fiesta que ratifica a Oaxaca como el Corazón Cultural de México.

“¡Viva Oaxaca! ¡Viva la Guelaguetza!”, coreaba con orgullo el público en ambas funciones, cautivado por la hermandad y la ayuda mutua que caracterizan a esta celebración, considerada la fiesta más importante de América Latina.

Emisión matutina

Al son de las chirimías, el pletórico Auditorio Guelaguetza recibió a las delegaciones de Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores, Santa María Huazolotitlán, El Espinal, San José Tenango, la Heroica Ciudad de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Villa Hidalgo Yalálag y Santiago Jocotepec.

Antes de que concluyera cada presentación, la emoción del público se desbordaba: las y los asistentes se ponían de pie y levantaban las manos para atrapar los productos originarios que las delegaciones ofrecían como guelaguetza para el mundo entero.

También engalanaron esta función las delegaciones de Matías Romero Avendaño, Santiago Llano Grande, San Sebastián Tutla, Cuilápam de Guerrero y San Sebastián Tecomaxtlahuaca, mientras que la danza de Flor de Piña de San Juan Bautista Tuxtepec puso el broche final.

Al terminar el desfile de las 14 delegaciones, las y los danzantes de las ocho regiones se reunieron en la plataforma del recinto para festejar el éxito de la emisión, acompañados de música de banda y juegos pirotécnicos.

Emisión vespertina

Por la tarde, el singular sonido de las chirimías de Valles Centrales anunció el inicio de un nuevo viaje por el folclor oaxaqueño. Loma Bonita presentó su Fandango; Villa de Tututepec de Melchor Ocampo ejecutó el Fandango de Varitas y Mayordomía, y la Heroica Ciudad de Ejutla de Crespo inundó el escenario con su tradicional  Jarabe  Ejuteco.

De cada rincón del estado llegaron también los productos de sus regiones —chocolate, pan, piña, mango, café, azúcar, sombreros, artesanías de palma, curtidos y tortillas— que las delegaciones lanzaron al público como muestra de guelaguetza.

Mujeres ataviadas con huipiles y faldas bordadas de motivos florales dieron paso a la Fiesta del Pueblo de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza; San Francisco Sola presentó el Jarabe de los Trastes y Chilenas en la Boda Chicana, y el público estalló en gritos de “¡Tlaxiaco, Tlaxiaco, Tlaxiaco!” al concluir los Sones y Jarabes de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco.

En un momento memorable, y tras casi 40 años de ausencia, San Juan Bautista Cuicatlán regresó a la Rotonda de la Azucena con Tortolita Cantadora, mientras El Torito Serrano de San Pablo Macuiltianguis hizo vibrar al escenario con su alegría.

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