Las Caritas del Pan de Muerto: Tradición Viva en Oaxaca

Un sello característico del pan de muerto en diversas regiones de Oaxaca son las “caritas de pan de muerto,” pequeñas figuras que adornan este delicioso pan de temporada.

En el corazón de Miahuatlán de Porfirio Díaz reside una familia que ya tiene a sus hombros varias generaciones elaborando este tradicional decorado. Agradecemos a Eduardo Espina Sánchez por compartirnos importantes datos acerca de esta tradición familiar.

Guadalupe Sánchez / Fotografía de Adolfo Martínez

Todo comenzó cuando Guadalupe Sánchez, una madre de once hijos, tuvo que enfrentar la responsabilidad de sacarlos adelante en tiempos difíciles. Fue en esta lucha por encontrar medios para mantener a sus hijos que Guadalupe conoció a una señora llamada Patrocinio, quien le enseñó a hacer las caritas.

Desde entonces, la tradición se ha transmitido de generación en generación. Primero elaborando las caritas a mano, y ya posteriormente introdujeron elementos como moldes de barro y pinturas vegetales para asegurarse de que las caritas sean seguras para los niños, quienes a veces se las comen. Cada año, las caritas se entregan a clientes en la ciudad de Oaxaca, manteniendo viva esta tradición artesanal.

El proceso de elaboración es tedioso y laborioso. La base de las caritas es una mezcla de harina y agua que se amasa y se aplana hasta obtener una consistencia lisa. Luego, se forman las caritas usando moldes de barro y se decoran una por una. Primero se pintan las mejillas de color rosita, luego los ojos con tinta china, y finalmente la cabecita con uno de los siete colores que manejan: verde, naranja, rojo, amarillo, azul, entre otros. Para figuras más grandes, se agregan detalles como el cabello y la barba en los Cristos, o el manto en las vírgenes. Todo este proceso puede tomar hasta tres días, dependiendo del tamaño y detalle de las caritas.

La producción puede ser inmensa, alcanzando entre 100,000 y 200,000 caritas. Este trabajo es completamente artesanal y hecho a mano, utilizando materiales como harina, agua y pinturas vegetales que son seguras para los niños.

Estas caritas representan el rostro de los difuntos y, en un contexto más personal, significan la llegada del Día de Muertos. Ver el pan con las caritas en los mercados, como el de Benito Juárez en la capital oaxaqueña; es una señal clara de que se acerca la festividad de fieles difuntos o día de muertos.

También hay que mencionar que, con el paso de los años, la familia Sánchez ha enfrentado varios desafíos. El costo de los insumos que se utilizan ha aumentado significativamente, y la competencia de personas inexpertas que malbaratan las caritas o cuyo trabajo carece de la calidad suficiente ha complicado las cosas. Sin embargo, la familia sigue comprometida con mantener la calidad y la tradición artesanal.

Este trabajo artesanal también ha logrado atraer la atención de la comunidad y los medios, lo que ha derivado en exposiciones, como la que se realizó en el Archivo Histórico Municipal de Oaxaca de Juárez, así como en entrevistas por diversos medios, incluyendo National Geographic, lo que ha favorecido a que más personas reconozcan y valoren el arduo trabajo y la dedicación que implica hacer cada carita.

La familia Sánchez también se esfuerza por transmitir esta tradición a las nuevas generaciones. Han impartido cursos en la Universidad de la Sierra Sur y en otros espacios para enseñar a los niños y turistas cómo pintar las caritas. A pesar de los desafíos, están decididos a mantener viva esta tradición familiar, asegurándose de que cada carita cuente una historia y represente el rostro de un difunto en la celebración del Día de Muertos.

El significado de las caritas va más allá de una simple decoración; son un testimonio de amor, dedicación y herencia cultural. Al verlas en las panaderías y mercados, no solo se anticipa la festividad del Día de Muertos, sino que también se reconoce el esfuerzo de una familia que preserva esta tradición.

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